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El pájaro Toh.

El mundo oculto maya tiene un sin fin de mitos y leyendas, muchas que conocemos gracias a las anéctodas de nuestros abuelitos y otras por que hemos escuchado cuando viajamos de pueblito en pueblito por Yucatán. En el artículo anterior hablamos de los lugares hermosos y mísiticos que forman gran parte de la península: los cenotes; pero en esta ocasión, te presento una de leyendas relacionada con estos manantiales en donde el misticismo y las creencias se unen para crear relatos que son tan reales para unos y muy interesantes para otros.

 

Cuenta la leyenda que antes de la llegada de los españoles el pájaro Toh formaba parte de las aves reales de los mayas; tenía una larga, delicada y brillante cola de muchos colores, tan majestuosa que era admirada por todas las demás aves y era por eso que dicho pájaro era tan orgulloso y arrogante. Tanta era su arrogancia que incluso para alimentarse esperaba que las aves le llevaran insectos y lagartijas, ya que el no podía cazar por que no quería arruinar su hermosa cola. Un día unas nubes negras aparecieron en el cielo por lo cual las aves, presagiando una terrible tormenta, convocan a una reunión de emergencia para asignarse tareas específicas y lograr construir una fortaleza que las protegiera de la lluvia. Todas las aves decidieron colaborar; desde el Chujut (pájaro carpintero) hasta el Oc (cuervo), trabajaron arduamente recolectando baras de los árboles, hojas secas, pasto y demás cosas para cubrir el refugio. En un principio, el pájaro Toh aceptó de muy mala gana trabajar en conjunto con ellos para hacer el refugio pero en cuanto las demás aves se descuidaron, el pájaro Toh, se escondió dentro de una cueva de roca caliza, ya que pensaba que el “no debería bajar su aristocracia y compararse con las aves obreras”, así pues, entro a la cueva y se quedó dormido. La tormenta llegó y el pájaro, estaba tan dormido profundamente que no se percató que parte de su cola estaba fuera de la cueva. Horas más tarde, el pájaro Toh se despierta con el canto de sus amigas aves, así que muy astuto, vuela hasta el refugio en donde sin ninguna pena pregunta a los demás si no están cansados como él, después del arduo trabajo que realizaron. Las demás aves confirman estar exhaustas, pero aseguran que tanto trabajo fue necesario para salvar la selva y a sus habitantes de lo que pudo convertirse en una gran tragedia. En ese momento, las demás aves reales llaman al pájaro Toh y juntas vuelan a su árbol preferido. De repente, una de las aves comienza a reír, señalando la cola del pájaro Toh y oco a poco las demás hacen lo mismo, riendo a carcajadas y diciéndole:

Puedes visitarlo en: -“¡Tu cola está espantosa! Seguramente se dañó con todo el trabajo tan fuerte que dices que hiciste.”

 

El pájaro Toh piensa que le están jugando una broma, pero es tanta la risa de las demás aves que vuela hasta un estanque donde se mira y ve sólo dos largas varas desnudas colgando, que terminan con un pequeño conjunto de plumas, como dos flechas. Horrorizado se da cuenta de lo ocurrido: su cola quedó fuera del escondite y la tormenta la destrozó.

 

El engreído pájaro Toh no pudo soportar la humillación ni que sus amigos supieran la verdad. Fue más fuerte el orgullo y se alejó volando hasta la parte más inaccesible de la selva, en los cenotes sagrados.

Desde entonces, estas aves han vivido en las profundidades de la selva maya junto a los cenotes, guiando a las personas más dichosas a encontrar el camino hasta el cenote o guiando a los agricultores hacia las mejores tierras para la cosecha.

 

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